Niños, niñas y adolescentes LGBTI: Las respuestas insuficientes del Estado

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ILUSTRACIÓN: Florencia Capella (Agencia Presentes)

LAS RESPUESTAS INSUFICIENTES DEL ESTADO

Niños, niñas y adolescentes LGBTI: Las respuestas insuficientes del Estado

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En el país hay dos casos emblemáticos, por el alcance y difusión en medios de comunicación. Uno, es el caso de Amada, de nueve años. Un niño que a partir de los tres años empezó a evidenciar su lado femenino. Por su condición, Amada fue rechazada por 14 escuelas. Hoy, como niña trans y luego de una larga lucha de sus padres, ella logró que el Registro Civil de Ecuador acepte el nombre que va con su identidad de género.

Cattleya, por su parte, también es una niña trans. Los padres contaron a algunos medios que esperaban la llegada de su tercer hijo, pero los cambios de identidad de género del niño se fueron dando paulatinamente. Hoy es una niña.  

Un periodista preguntó, ¿por qué dar a conocer el caso de su hijo? ¿acaso no era mejor callar y que la sociedad no se enterara de Cattleya? Isabel, la madre, respondió: ¿Por qué no contarlo? Mi hija no puede vivir siempre escondida, tiene que socializar. Decidimos hacerlo ahora y no cuando tenga 18 años, porque eso hubiese significado vivir de una mentira y una doble vida. Una mujer en casa, un hombre afuera.

Cattleya, como en los casos relatados aquí, también fue discriminada, acusada, señalada, por ser diferente. 

Ximena (nombre protegido) considera que estos dos casos son emblemáticos porque han hecho un proceso de visibilidad política “para cuestionar los protocolos y mecanismos de matriculación, educación y formación del sistema educativo regular”. Esos casos, continúa, evidencian que la población infantil es más diversa. “Ellas (Cattleya y Amada) han cuestionado desde adentro al Ministerio”.

Conversamos con María Augusta Montalvo, cuando aún era subsecretaria de educación del Distrito Metropolitano de Quito. Ella indicó que uno de los derechos que se garantizan desde el Ministerio de Educación es la autodefinición sexual. Es decir, la opción libre de los NNA respecto a su cuerpo y a su forma de vestir.

Pero, en ese entonces al menos, Montalvo señaló que no contaban con una casuística que hayan trabajado con los DECE. En otras palabras, no había una estadística que pueda indicar el número de casos, dijo. “Cuando nosotros levantamos los casos de violencia y discriminación no hemos tenido un reporte sistemático que sea por género, salvo excepciones puntuales”.

Hubo oportunidad para indicar que el Ministerio publicó la resolución, firmada por el exministro Fander Falconí, sobre el uso opcional de faldas para niñas y adolescentes mujeres. Ximena, exfuncionaria y activista LGBTI, señala que este tema se presentó como la posibilidad de que ellas puedan también usar pantalón por las condiciones climáticas. Pero, es una medida que, en el fondo, cuestiona los roles de género, dijo. “Es una carta abierta para las estudiantes lesbianas y las estudiantes trans. Una entrada para que se pueda hablar de diversidades”.

Como Ximena, Zúñiga también coincide que la existencia de un Protocolo de Actuación en Casos de Violencia no es suficiente. Zúñiga agrega que ha asistido a algunas unidades educativas donde ni siquiera conocen este protocolo. “Hace falta hacerlo carne y aterrizar esas políticas a la cotidianidad de la institución educativa”. Él mismo recuerda que, en un examen especial que le hizo Naciones Unidas a Ecuador sobre los derechos de los NNA el 2017, al viceministro de salud le preguntaron qué ha hecho Ecuador en favor de los derechos de los NNA diversos. Su respuesta fue: «nada», recordó Zúñiga.

Y es que, además, tampoco hay algún protocolo para escolarizar a una niña transgénero o a un niño transgénero, dijo el especialista. Sí, reconoce que hay cosas que el Estado está haciendo bien pero “no está protocolizado”.

Pero, Ecuador ya se encuentra en la mira de los organismos internacionales en materia de niñez LGBTI. Christian Paula, de la Fundación Pakta, señala que el Comité sobre los Derechos del Niño presentó observaciones finales sobre los informes periódicos quinto y sexto combinados del Ecuador. El documento pide que: 

  • Apruebe una estrategia, disposiciones jurídicas concretas y directrices claras para las autoridades públicas, encaminadas a defender la no discriminación contra los niños por cualquier motivo y a combatir la estigmatización de los niños de familias monoparentales, los hijos de personas privadas de su libertad, los de familias compuestas por parejas del mismo sexo y los niños LGBTI. 

En ese sentido, el Estado ecuatoriano tiene la obligación legal de implementar las disposiciones que se le señalan. 

El asunto exige prontitud. Sybel Martínez, presidenta de Rescate Escolar y vicepresidenta del Consejo de Protección de Derechos del Distrito Metropolitano de Quito, conoció por terceras personas un caso que ocurrió en el colegio Santa María Eufrasia (Quito), en el 2017. El menor relató el ambiente hostil que sufrió: tomaban su celular y llamaban a su madre para insultarle, ponían su mochila en el basurero, le pasaban mensajes diciendo «yo soy gay», entre otros. Por medidas de protección al menor, este medio se reserva el derecho de publicar las fotos donde aparece con moretones y arañazos. 

Por otra parte, Pichincha Universal pudo conocer que se trabajó con mucha diligencia una Guía y Protocolo para Atención de Estudiantes LGBTI en las unidades educativas, que ya se encuentra publicada. No solamente hubo un trabajo de hormiga sino también mucho cuidado para evitar que grupos conservadores puedan conocerlo. El documento fue trabajado por el Ministerio de Educación, pero se decidió pasar al Consejo Nacional para la Igualdad de Género. ¿Por qué se hizo esto? Fue parte de una estrategia. Si el Ministerio lo sacaba se venía una «avalancha de los anti-derechos, quienes se encuentran muy camuflados en ese ministerio», nos dijo una fuente que prefirió el anonimato. Esta fuente explicó, además, que el Consejo Nacional de Igualdad de Género puede emitir disposiciones para que se discuta e implemente esta Guía. 

Finalmente, hace 5 años un hecho concitó la atención no solo en Colombia sino en otros países de la región: un joven que estudiaba en el Gimnasio Castillo Campestre se suicidó. Él era homosexual y sufrió una serie de abusos en el centro educativo. El hecho puso en evidencia la situación oculta de otros NNA que atraviesan por situaciones similares, pero que no se conocen. 

Recientemente, la joven trans Arlén logró asistir a una escuela emblemática de mujeres en Santiago de Chile. En el colegio de varones Manuel Barros Borgoño donde estudió, Arlén fue acosada por profesores, administrativos y estudiantes. Ante la presión decidió abandonar el colegio e ir a uno de mujeres.

El primer día de clases, a los medios de comunicación que la esperaban, dijo: “Es un día histórico, quizás soy la primera. Sé que hay otras personas que lo intentaron antes, pero no pudieron. Y claramente se pudo».