Migrantes colombianos desalojados de ACNUR quedaron en la calle

Imagen: Atopía

El colectivo Atopía pide a ACNUR explicaciones por qué negó el reasentamiento en terceros países.

Punto Noticias. El colectivo denominado Atopía, que defiende los derechos de los migrantes en Ecuador, denuncia la posibilidad de que las 38 familias colombianas que fueron desalojadas de los exteriores de ACNUR, en Quito, se queden en la calle.

Mediante un comunicado, el colectivo explica que los ciudadanos colombianos, quienes estarían en situación de refugio, luego del desalojo, fueron trasladados a hostales en donde tendrían hospedaje solo hasta el jueves 11 de julio y a partir de este viernes 12 se quedarían en la calle.

Lastimosamente tras 8 días, y sin que hayan existido acercamientos de ACNUR – como comprometió en rueda de prensa – así como del Estado ecuatoriano, para buscar satisfacer las necesidades, estas familias han sido obligadas a salir de estos hoteles. Mediante un operativo desmedido, se han apostado grupos de policías antimotines en espacios claves para evitar que las familias continúen con su protesta, advierten Gissela Chalá Reinoso, presidenta del Consejo de Protección de Derechos de Quito, y Sybel Martínez Reinoso, vicepresidenta.

Atopía alerta de las consecuencias que el desalojo de los hoteles puede provocar en las 38 familias. Por un lado, que el dispositivo policial, que acompañaría al desalojo, pueda generar violencias innecesarias en una población ya de por sí vulnerable, entre la que se encuentran 46 niñas y niños de entre 8 meses y 5 años de edad; ante lo cual se debería prever protocolos de actuación para precautelar sus derechos y necesidades específicas.

Por otra parte, el colectivo llama la atención sobre la ausencia de una resolución, por parte de las instituciones estatales que tienen responsabilidad sobre el tema, para garantizar espacios adecuados de hospedaje temporal digno y seguro para las familias, hasta que se pueda definir soluciones permanentes para cada núcleo familiar, en función de sus circunstancias particulares, y agilice aquellos procesos aún en marcha, en donde existen claras amenazas a la vida de las personas.

Atopía insta a que se abran espacios de diálogo con actores estatales, organismos internacionales, organizaciones de sociedad civil y líderes de las familias afectadas, a fin de escuchar sus demandas y necesidades e identificar, conjuntamente, alternativas válidas de acción inmediata y respuestas de protección a mediano plazo, acordes con los principios internacionales y constitucionales que rigen los derechos de las personas refugiadas.

Hace un llamado particular a ACNUR para que explique, claramente, a las familias cuáles son las causales que han motivado la denegación del reasentamiento a terceros países y cómo se debe proceder en estos casos, para garantizar la protección de los núcleos familiares en el Ecuador, mientras se encuentran alternativas de solución duradera, que no supongan, como hasta el momento, vulneración a sus derechos y a su seguridad.

Igualmente, mediante comunicado, el Consejo de Protección:

EXHORTA a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a que genere respuestas efectivas y rápidas a las demandas de cada una de las familias retiradas de los hoteles; que se cumpla con los mecanismos de protección que la población desplazada por la violencia requiere, más aún cuando estos son parte de Acuerdos Internacionales.

SOLICITA al Estado ecuatoriano, particularmente al Ministerio de Relaciones Exteriores – en calidad de rector de la política de movilidad humana – a que implemente acciones concretas que permitan la aplicación eficiente de los principios de protección a la población refugiada, con énfasis en aquellos compromisos adquiridos a partir de la suscripción del Pacto Mundial de los Refugiados y que busca la implementación de la Convención de 1951, el Protocolo de 1967 y la Declaración de Cartagena.