Ley para frenar violencia contra la mujer aprobada en Uruguay

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El Congreso uruguayo aprobó por unanimidad la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida libre de Violencia basada en Género, que ya contaba con la aprobación de todos los senadores.

Los 30 femicidios cometidos en el año 2017 en el Uruguay han sensibilizado a la población y esto generó la unanimidad entre los diputados y diputadas.

El debate no fue sin complicaciones y estuvo acalorado sobre los abordajes en lo que se refería, fundamentalmente, a la violencia doméstica, donde desde el Partido Colorado (el conservadurismo uruguayo) buscaban homologar la violencia que pudieran sufrir los hombres en el hogar, con el de las mujeres. Lo cierto es que la violencia doméstica ya está legislada en el código penal y esta ley solo agrega la consideración de la violencia por razones de género.

Desde el partido de gobierno, el Frente Amplio se defendió un paso de avanzada en esta ley. “Cuando se votó lo de femicidio le pusimos nombre a lo que les ocurre a las mujeres ya muertas, ahora este proyecto le pone nombre a todas las formas de violencia cuando están vivas”, dijo la diputada frenteamplista Romina Napiloti.

La aparición de la supuesta “ideología de género” fue utilizado como argumento de los legisladores y legisladoras más conservadores para oponerse a la aprobación de la ley, aunque finalmente se bajó el tono de la discusión.

La ley crea organismos para atender a las víctimas de la violencia de género, amplía las garantías y medidas de protección para las denunciantes y modificará el Código Penal para, entre otros puntos, incluir el delito de abuso sexual y eliminar el artículo que permite que los jueces eximan de culpa a un homicida que le quita la vida a su pareja al encontrarla “in fraganti” siendo infiel.

La organización feminista InMujeres celebró la aprobación de esta ley y destacaron que se reconozcan las diferentes manifestaciones de la violencia: física, psicológica o emocional, sexual, por prejuicio hacia la orientación sexual, identidad de género o expresión de género, económica, patrimonial, simbólica, obstétrica, laboral, política, mediática, femicida y de acoso sexual callejero; y donde ocurre: doméstico, comunitario e institucional.

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