Ejecutivo insiste en devolver al BCE su autonomía

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Punto Noticias. Verónica Artola, gerente general del Banco Central del Ecuador, adelantó que el Ejecutivo trabaja un proyecto que devolverá al BCE su autonomía, para tomar decisiones de política monetaria.

Esta iniciativa será enviada a la Asamblea Nacional, con el carácter de urgente en materia económica, como parte de una reforma integral al Libro I del Código Monetario y Financiero, que es una de las tantas exigencias del acuerdo entre el gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI)

La nueva normativa propuesta le permitirá al BCE establecer su propio cuerpo colegiado (directorio), el fortalecimiento de la institución, ser la entidad custodia de la dolarización y promover su fortalecimiento, según Artola.

El régimen del presidente Lenín Moreno está empeñado en “recuperar” las funciones del BCE; para el efecto, propone que tenga la facultad para administrar los recursos de la reserva internacional, bajo los principios de seguridad, liquidez y rentabilidad, para generar reservas más fuertes, así como el fortalecimiento de la unidad de investigación.

El directorio tendría un gobernador, tres miembros ejecutivos y cuatro no ejecutivos, quienes harán vigilancia a las decisiones que tomen el Banco Central; es decir, se fortalecerá la supervigilancia.

A decir de la gerente del Central, está listo el borrador de la reforma al Código Monetario y Financiero Libro I y en los próximos días se reunirá con el ministro de Economía y Finanzas y con el presidente de la República, para cruzar ideas sobre las funciones y atribuciones que tendría el Banco Central; así mismo, dialogará con el titular de Junta de la Política y Regulación Monetaria y Financiera, con el fin de informar cuáles serían las funciones y atribuciones que tendría que cumplir la Junta.

El expresidente Rafael Correa, en su gobierno, le quitó al BCE su “autonomía”, fundamentado en que esta permitía que las autoridades de la entidad adopten decisiones diametralmente opuestas a la política monetaria del Ejecutivo.

Además, los directorios del BCE, que en la década de los 90 estuvieron compuestos por banqueros privados, a pesar de que supuestamente normaban la actividad bancaria y financiera, sacaban regulaciones a favor, precisamente, de los bancos privados.

Inclusive, estos directorios ordenaron que el Estado preste ingentes cantidades de dinero a los bancos privados, que estaban por quebrar y a los quebrados, con el argumento de que debían “salvar” al sistema.

Esos recursos nunca fueron devueltos al Estado y aquellos directorios nada hicieron para cobrar las deudas a los banqueros privados, que se llevaron hasta la plata de los ahorristas. Por eso, Correa eliminó totalmente la autonomía que el BCE tenía ante el Ejecutivo y designó a sus representantes, para que dirijan el organismo.