Caravana de hondureños atraviesa Chiapas

caravana de hondureños
Foto Víctor Camacho/La Jornada

La imagen de carreteras repletas de migrantes, es exactamente lo que necesita Donald Trump para que sus votantes avalen la idea del muro fronterizo y del despliegue de tropas en la frontera. Así como se utilizó la salida de venezolanos y venezolanas para desprestigiar al gobierno de Nicolás Maduro, ahora se busca generar sensacionalismo previo a las elecciones en las que el Partido Republicano necesita endurecer su postura antiinmigración.

O quizás, sea simplemente un mal pensado y todo sea causado por la casualidad. En cualquier caso, el beneficio lo van a obtener manipulando la opinión pública a su interés.

Se habla de más de 7 mil personas que avanzan juntas, entre la que hay más de 2.300 niños y niñas, que ya recorren México, luego de traspasar los límites de Guatemala.

Aspiran a llegar a los Estados Unidos, escapando fundamentalmente de Honduras, un país caótico y violento, que desde el golpe de estado contra Mel Zelaya, se ha ido hundiendo más y más, en una crisis económica y política sin precedentes.

México tampoco se puede considerar en situación de acoger de manera correcta a esta trashumancia permanente de migrantes que cruzan su país, soportando situaciones trágicas: violaciones, secuestros, desapariciones, tráfico. Y ahora, azuzados por Trump, buscan mostrarse severos los gobernantes salientes, atacando a la multitud con gases lacrimógenos.

Las autoridades migratorias mexicanas aseguran que los migrantes indocumentados en el país serán retenidos y luego repatriados, palabras menos dolorosas que detenidos y deportados, que son las que usan con temor los hondureños que recorren México.

Los vecinos chiapanecos han mostrado una gran solidaridad con quienes peregrinan llevándoles agua, frutas e incluso llevarlos en vehículos durante pequeños tramos para que puedan descansar un poco. Incluso se les ofrecen sombreros para protegerse del sol y zapatos usados, para aquellos que necesitan recambio.

La solidaridad de algunas agrupaciones sociales se ha hecho notar, pero sobre todo ha dejado en evidencia la falta de respuesta de los organismos oficiales quienes, literalmente, abandonan a su suerte a los caravanantes.

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