Argentina siempre puede estar peor

Imagen tomada de rutakritika.org

Juan Fernando Terán

Escuché esta frase. Es muy, muy, dura. Pero refleja lo que lo que sucede en un país cuyas elites económicas y políticas no han logrado aún ponerse de acuerdo sobre a quién asaltar, cuánto asaltar y hasta cuándo asaltar.

El domingo 1 de septiembre de 2019 aquellas decidieron lanzar una medida de política económica que inaugura la guerra económica contra el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández, un gobierno que ni siquiera ha sido todavía electo formalmente.

No obstante, a similitud de las viejas doctrinas de seguridad nacional que solían recomendar la esterilización de las mujeres pobres para matar a los guerrilleros antes de que nazcan, el “Cepo”, los controles a las transacciones en dólares están diseñados para fracasar… y acabar con el entusiasmo de días mejores antes de que lleguen las elecciones presidenciales de octubre. Veamos.

Primer acto: desde el 11 de agosto hasta el 1ro de septiembre

Con posterioridad a la primera vuelta electoral, los empresarios nacionales y extranjeros comenzaron a crear las condiciones para culpabilizar a Alberto Fernández y Cristina Fernández sobre la crisis generada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sus políticas de ajuste estructural y su operador político local, Mauricio Macri.

En la semana pasada, las agencias de calificación de riesgo hicieron su parte y colocaron a Argentina como un país poco confiable que no podrá pagar sus obligaciones de deuda. El viernes 30 de agosto, según los murmullos emitidos en los corredores de Wall Street que la prensa empresarial suele escuchar o inventar, Argentina ya estaba en situación de “default virtual ni selectivo”.

Esta invención conceptual no tenía ninguna base empírica al momento de ser emitida. El gobierno argentino ¿dejó de pagar la deuda? ¿Seleccionó a quienes no pagar? Si la respuesta es no… entonces no era default ni era virtual ni selectivo. Pero eso ya no importa…. la fake news se lanzó a circular en un mundo de semiosis infinita donde poco importa la verdad.

El domingo 1ro de septiembre, con semejante rumor posicionándose cada minuto como evidencia incontestable, se conoció que el gobierno de Macri había decidido cosas como las siguientes:

  • Las empresas, los gobiernos locales, los fondos de Inversión u otras personas jurídicas deberán solicitar autorización del Banco Central para comprar dólares
  • Las personas no jurídicas solo podrán comprar libremente hasta USD 10.000 por mes. Aquellas solo podrán enviar hasta USD 10.000 por mes a cuentas en el exterior.
  • El Banco Central deberá ser informado sobre el envío de utilidades y dividendos hacia el exterior.
  • Quienes residen en Argentina no podrán acceder al mercado de cambios para el pago de deudas y otras obligaciones en moneda extranjera.
  • Los exportadores deben vender las divisas que ingresen al país en un plazo máximo de 5 días hábiles después del cobro o 180 días después del permiso de embarque.
  • Las medidas adoptadas regirán hasta el 31 de diciembre de 2019.

Todas estas decisiones suenan a acciones desesperadas de “un Estado fuerte y controlador”… de aquellos Estados fracasados o “socialistas” que la derecha utiliza para asustar a la clase media que se cree blanca, rica y europea.

Simultáneamente, sin embargo, Macri no congeló las cuentas bancarias sino que hizo todo lo contrario: los bancos podrán atender a los clientes en horario extendido durante el próximo mes.

Lindo, ¿no?… Pues no!!… En América Latina, a esa clase media hay que pedirle… ¡¡un poco más de astucia política!!… Lo que hizo Macri es generar condiciones para el pánico y dejar la puerta abierta.

Segundo acto: desde el 1ro de septiembre hasta mucho antes del 27 de octubre

“Argentina no tiene dólares”. Este es el diagnóstico estándar y cómplice con las oligarquías rentistas que la prensa repetirá una y otra vez… hasta que todos lo asuman como verdadero.

Los medios de comunicación no explican la economía. Con o sin intención, su papel es lograr que millones de personas NO SE planteen preguntas como las siguientes:

¿Cuántos dólares faltan? ¿Cómo se mide la cantidad de dólares que faltan? ¿El problema se originó porque disminuyó el flujo de ingreso de dólares? ¿Por qué aumentó el flujo de salida de dólares hacia el exterior? ¿Por qué los dólares ya no están “en las calles”? ¿Están atesorados en los colchones o en las cajas fuertes? ¿Quién suele tener más dinero en efectivo para comprar dólares y atesorarlos? ¿Será el pizzero bonaerense que debe pagar en moneda local a sus proveedores mañana? o ¿Será banquero que no rinde cuentas jamás a nadie y que tiene avión propio?

¿Se altero el flujo o el stock?… Nuevamente, la respuesta es… ¡¡ no importa !!. Para hacer política, eso no importa. Para generar una guerra económica, eso no importa.

Sea cual fuese “la realidad” que un economista podría detectar y demostrar como efectivamente existente, las restricciones a la cantidad de transacciones en dólares generarán tendencias muy fuertes (sino incontrolables) hacia… la depreciación de peso argentino, la diferencia entre la cotización oficial de las divisas y la cotización del mercado paralelo, el incremento de la inflación al productor y al consumidor, el aumento del atesoramiento de dólares, la expansión de los mercados negros de activos, el retiro de depósitos de los bancos, la disminución del ingreso de las divisas de los exportadores hacia la Argentina, el peso efectivo de las obligaciones de deuda entre agentes locales, la caída de las reservas monetarias del Banco Central, la necesidad de recurrir a mayor endeudamiento para cumplir con las obligaciones del sector publico nacional y su nacional, etc., etc.

Todo esto… y mucho más probablemente… sucederá a partir de medidas que supuestamente estaban dirigidas a controlar la cotización del dólar, la hiperinflación y la fuga de capitales.

Tercer acto: después del 27 de octubre

Si la mayoría de argentinos sucumbe ante los discursos de una crisis deliberadamente creada para mantener al FMI y a sus lacayos en control del gobierno, entonces Mauricio Macri se convertirá en el próximo y “más boludo” presidente que su país haya tenido y pueda tener.

Para propiciar su reelección, Macri habrá creado un cataclismo económico cuya compostura, si logra hacerla a corto plazo, le haría merecedor del Premio Nobel a la audacia política.

Si los argentinos no se tragan el cuento que la derecha y sus corifeos difunden, entonces Alberto Fernández y Cristina Fernández estarán “jodidos” antes de pisar la Casa Rosada. La guerra contra ellos no tendrá cuartel… y no necesitará tenerlo porque, desde cualquier lugar y momento, “el mercado” operará como estratega y verdugo a la vez.

Miles de personas, actuando independiente y descoordinadamente entre sí, siguiendo percepciones sobre lo que creen que son sus auténticos intereses, generarán caos macroeconómico.

En Argentina, el “Cepo” al dólar es la jugada de los Sapos. No aplacará la crisis, la amplificará.

RUTA KRÍTIKA