OEA carga contra Nicaragua

OEA Nicaragua
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Tras el paso fallido de Luis Almagro por la Argentina para participar de un acto en memoria de los 24 años del atentado más sangriento que sufrió este país en 1994, con la voladura de un edificio mutual, donde convirtió un ataque a los argentinos, en un ataque a la comunidad judía; la Organización de los Estados Americanos (OEA), sigue un camino vacilante.

Esta vez, aprobó una resolución condenando la represión policial contra las protestas antigubernamentales en Nicaragua y le pidió al presidente Daniel Ortega a llamar a elecciones anticipadas.

De este modo la OEA desoyó, por un lado, las instancias de diálogo que siguen en marcha en el país centroamericano y, también, despreció a las víctimas mortales de la violencia paramilitar que persigue a los que defienden al gobierno sandinista.

En la OEA participan 34 miembros activos, de los cuales, 21 votaron en favor de esta resolución, 3 lo hicieron en contra, 7 se abstuvieron y otras 3 estuvieron ausentes.

Así es como se concreta esta presión ejercida desde el exterior del país y avalada por las naciones con gobiernos de derecha o ultraderecha en la región: México, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Costa Rica.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo dependiente de la OEA; se acercó a Nicaragua a relevar las denuncias de violaciones de los derechos humanos y crímenes que se hubieran cometido. Aunque en su informe final incluyeron datos que no fueron contrastados y solo se basaron en las versiones de las supuestas víctimas que se acercaron hasta el hotel donde estaban alojados los representantes internacionales.

La iglesia católica, tras el cambio de dirigencia que vivió los últimos tiempos, corrió su apoyo al gobierno y ahora se muestra desestabilizadora y pese a ser mediadora en el diálogo, presiona a Ortega para que adelante las elecciones para marzo del año venidero.

La imposibilidad de las autoridades para contener la violencia, han hecho recrudecer los enfrentamientos en varias ciudades nicaragüenses. El sandinismo se ve débil y aislado, por lo que senadores estadounidenses proponen sanciones más severas contra el país.

Recordemos que en 2016, Daniel Ortega fue reelecto presidente con más del 72 % de los votos y sin que hubiera reclamos de fraude o se cuestionaran los resultados electorales.

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