Entre el rechazo popular se aprobó reforma educativa en Puerto Rico

Ramón Tonito Zayas/El Nuevo Día

Este lunes no hubo clases en Puerto Rico. ¿La razón? Que los educadores, maestros retirados, estudiantes y padres de alumnos intentaron evitar que se aprobara la reforma educativa impulsada por el gobernador Ricardo Rosselló.

Miles de personas inundaron el parque Luis Muñoz Rivera, en San Juan, desde donde marcharon hasta el Capitolio en una manifestación convocada por el Frente Amplio en Defensa de la Educación Pública y reclamando la expulsión de la secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher.

Pero el reclamo popular no logró conmover a los senadores, seguramente en eso ayudó la prohibición de que hubiera público en el Parlamento y que también se impidiera la participación de un cuerpo de delegados docentes.

Tras horas de debate, el Senado aprobó, tras realizar algunas enmiendas, el proyecto educativo que fomenta las escuelas privatizadas, conocidas como escuelas chárter y la aplicación de vales educativos.

Si bien se puso un límite en el 10 % de las escuelas públicas, para que se privaticen, se abre un panorama sombrío para que se garantice el derecho humano a la educación.

La medida recibió 19 votos a favor, ocho en contra y una abstención, además de haberse ausentado de la votación otros dos senadores.

“El producto ante nuestra consideración es superior al que recibimos”, dijo el presidente del Senado Rivera Schatz. “La gritería, la estridencia, las amenazas que hicieron algunos llamados líderes sindicales no pesaron en el ánimo de los senadores”, explicó.

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