Derecha boliviana en crisis por polémica decisión de Añez para ir a elecciones

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Agrias reacciones de los que consideran que faltó a su compromiso de acompañar una transición tras el anuncio de la autoproclamada mandataria.

Punto Noticias.- Jeanine Áñez, la presidenta de facto de Bolivia, decidió postularse como candidata en la venideras elecciones en ese país, aquello provocó una crisis interna y ven como traición a su planteamiento inicial, de encabezar un Gobierno de transición para dar paso a la elección de un nuevo mandatario.

 

El pasado viernes en un acto público desde La Paz, Áñez calificó su decisión de «ineludible» y «enorme responsabilidad», además, insinuó que no había planificado «participar en estas elecciones».

A pesar de ello, la reacciones no se hicieron esperar entre sus posibles contendientes, el pasado domingo, provocó la renuncia de su ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga, quien indicó que esta gestión ya no es de un Gobierno «interino o transitorio», porque «al convertirse en candidata ha dejado de lado el mandato del pueblo boliviano», afirmó.

Como un balde de agua fría cayó la noticia entre la mayoría de postulantes, esta inconformidad, lo expresó, como sería lo más esperado, del candidato del MAS, Luis Arce, quien participará en los futuros comicios del 3 de mayo.

Mientras recurría el fin de semana, aparecieron publicaciones en la red social de Twitter y comunicados de los aspirantes de la derecha a la Presidencia boliviana. Estos mensajes decían entre abstenerse de ser la candidata, hasta considerar que fue un golpe de Estado contra el dimitido presidente Evo Morales.

Morales había recogido en su cuenta de Twitter, a tres meses para las elecciones presidenciales, la más alta intención de voto la tiene Luis Arce, exministro de Economía de Morales, apoyado por el MAS; el segundo lugar lo llevan el exjefe del Comité Cívico Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y el excandidato presidencial Carlos Mesa. Atrás estaría la propia Áñez, el pastor evangélico Chi Hyun Chung y el expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga.

Arce aclara, en una entrevista con Carmen Aristegui, que la candidata de la alianza derechista Juntos «tenía otra intencionalidad» más allá de «reconducir las elecciones y la democracia». «Ahora se desdice», revela.

«Ella va a aumentar más la dispersión del voto», indica Arce, que al postularse la derechista candidata y postularse como representante de una «gran alianza» ante «la dispersión del voto y la presentación de candidaturas que no logran reunir a los bolivianos».

También, cuestionó la transparencia del proceso electoral debido a que el Tribunal Supremo Electoral está compuesto por autoridades nombradas por ella: «No hay garantías».

Morales, escribió en su cuenta de Twitter que Áñez había dicho a la comunidad internacional que no había dado un golpe de Estado, sino que dirigía un «gobierno de transición». «Su candidatura para las elecciones muestra que su único afán al arrebatar el poder fue rifar nuestros recursos estratégicos», sentencia.

Luis Fernando Camacho, el opositor que alentó las acciones violentas en desconocimiento de Morales, se fue distanciando del resto, ya días antes de conocer la noticia, mostró su contrariedad frente a la eventual candidatura de la autoproclamada.

“El derecho de ir más allá de lo que genere cualquier consecuencia de su decisión» y tildó Camacho, el proceso electoral de «hermoso». «Nos vamos a poder ver en las propuestas y en ese debate que ella propuso», dice un diario local.

Para Mesa, le recordó «el carácter de transición» del Gobierno de Áñez «con una responsabilidad específica» que «no debe ir más allá de ese objetivo», eso es «jugar con las cartas marcadas», «desbarata su rol histórico y la credibilidad de la transición» y «abandona la neutralidad».

Todos los candidatos presidenciales dieron su opinión contra lo anunniado por la presidenta de facto. Casi a tres meses para las elecciones, el panorama electoral pareciera haber sufrido un vuelco con la decisión de Áñez, quien deberá ganarse al electorado hasta el 20 de octubre ante una derecha dividida, que aparece su desconfianza en la transparencia del proceso comicial, cuando Morales resultó ganador.

Fuente: RT