Condenados los exmilitares que asesinaron a Víctor Jara en Chile

Víctor Jara
Contagio Radio

A cinco días del golpe de estado contra Salvador Allende que sumió a Chile en el terror, apareció el cuerpo de Víctor Jara en un terreno cercano a las vías del tren. Junto al cuerpo del cantautor estaba el del exdirector de Prisiones, Littré Quiroga.

De ese fatídico día de septiembre de 1973, hasta este martes, los crímenes estuvieron impunes. El Poder Judicial condenó a 18 años de prisión a ocho exmiembros del Ejército como autores de los asesinatos.

El proceso que arrancara en 2012 demostró que Jara fue acribillado con decenas de tiros en los camarines del Estadio Chile, el 15 de septiembre de 1973. Igual suerte corrió Quiroga.

Según señala el fallo, Jara y Littré “fueron reconocidos por los efectivos militares (…), siendo apartados del grueso de los prisioneros y asignándoseles custodia especial, sufriendo en todo su cautiverio constantes y violentos episodios de agresión física y verbal por parte de los oficiales del Ejército allí presentes, imputándosele, en el caso de Littré Quiroga, el hecho supuesto de haber sido responsable de la prisión y maltrato que habría sufrido el general de Ejército Roberto Viaux”. Respecto de Víctor Jara, la resolución establece que las agresiones “tuvieron como principal aliciente la actividad artística, cultural y política del mismo”, explica el periódico La Tercera de Chile.

Las balas que dieron muerte a los dos detenidos, una vez llegados al Estadio nacional, fueron las de los ocho exoficiales del Ejército Hugo Sánchez Marmonti, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso. Quienes recibieron 15 años por los homicidios y tres más por el secuestro de las víctimas.

El exoficial Rolando Melo Silva fue condenado a cinco años y un día de presidio, como encubridor de los homicidios, y 61 días como encubridor de los secuestros.

Al tratarse de un fallo en primera instancia, es probable que las sentencias sean recurridas y no entren en prisión. El defensor de los criminales, Raúl Meza, asegura que carece de validez un juicio a 45 años de los hechos y que el fallo “se sustenta en ficciones jurídicas y no sobre pruebas directas”.

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