Detenido dueño del restaurante que estalló en Quito

Los organismos de control recomendaron que el segundo piso de la construcción siniestrada deberá ser demolido/Foto: El Telégrafo

“El local Toronto tenía una instalación oculta de gas licuado de petróleo que explotó durante la noche del 24. Los bomberos inspeccionaron el sitio en 2016. Autoridades investigan el hecho”, señala la información que trae diario El Telégrafo.

“La tragedia sucedió en vísperas de Navidad, a las 23:15. Decenas de comensales estaban en el local Toronto, ubicado en las avenidas Diez de Agosto y Río Coca, cuando las llamas provocadas por una fuga de gas causaron la muerte de un menor de 7 años.

El estallido derribó el techo del segundo piso y provocó una docena de heridos y la muerte posterior de una mujer de 80 años. Doce vehículos fueron afectados y se desplomó parte de la cubierta del techo de la tienda Va&Viene de Iñaquito.

Junto al sitio funciona una gasolinera de la marca Terpel, en la que se viró parte de un muro por el percance, cerca de la instalación eléctrica que está sobre la pared que separa a ese predio del Toronto.

De acuerdo a un informe estructural de la Secretaría de Gestión de Riesgos, se recomienda la demolición del segundo piso de la edificación más afectada.

El lugar funcionaba con la Licencia única de actividades económicas (LUAE), explicó Juan Zapata, secretario general de Seguridad y Gobernabilidad del Distrito Metropolitano de Quito en una rueda de prensa ayer.

El documento lo otorga el Municipio luego de las inspecciones de seguridad contra incendios a cargo del Cuerpo de Bomberos que, para este caso, se realizaron en abril de 2016. Según la Ordenanza metropolitana 470, se constató la existencia de una sola centralita de gas (lugar que conecta una o varias mangueras con los cilindros instalados), en la planta baja del establecimiento, confirmó Eber Arroyo, comandante del Cuerpo de Bomberos-Quito.

El 6 de febrero de 2017 los bomberos volvieron al local Toronto para una inspección de seguridad contra incendios, pero las puertas estaban cerradas, contó Zapata, basándose en la notificación 4867.

Allí consta que el representante legal del sitio tenía que comparecer ante la institución. Eso se incumplió. En julio de 2017 el Cabildo hizo una revisión de rutina “sin encontrar ninguna novedad en virtud de que se verificó que la centralita cumplía con los parámetros correspondientes”, señaló Zapata.

Pero los propietarios del restaurante tenían una segunda centralita en la cual usaban cilindros domésticos. Allí se habría originado la deflagración (combustión rápida con llama y sin explosión) del restaurante, según los bomberos.

Arroyo mostró una fotografía tomada mientras los funcionarios visitaron el local, que entonces tenía un letrero que incluía una hoja de maple con los colores de la bandera canadiense. “El Cuerpo de Bomberos comprobará las condiciones seguras en los sitios comerciales (como este).

No podemos asegurar los actos inseguros que se generen en la producción de los mismos” (sic), explicó el comandante. En la centralita revisada en la parte posterior de la planta baja, una tubería conecta tres cilindros de gas industrial. Mientras que la instalación clandestina estaba en el segundo piso, oculta entre dos bodegas laterales, con nueve tomas a cilindros de uso doméstico sobre los que había un tanque con agua para enfriar las válvulas.

“Era ilógico que con tres cilindros, un local de esa magnitud pudiera funcionar”, dijo Arroyo, “nadie hubiera podido ver el origen de otra manguera”, según la nota informativa.

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